Una vez que Hitler accedió a la jefatura del gobierno, no tardó en
autoproclamarse dictador de la nación, acumulando la presidencia del
Reich y de la cancillería con el título de Reichsführer. Miles de
ciudadanos contrarios al partido nazi fueron enviados a campos de
concentración y se eliminó cualquier asomo de oposición. Su mayoría
parlamentaria le permitió aprobar una ley que transfería al partido nazi
el control de la burocracia y del sistema judicial, reemplazaba los
sindicatos por un Frente del Trabajo alemán dirigido también por los
nazis y prohibía todos los partidos políticos excepto el
Nacionalsocialista. Las autoridades nazis tomaron el control de la
economía, los medios de comunicación y todas las actividades culturales
haciendo depender los puestos de trabajo de la lealtad a su ideología.
Bajo el gobierno de Hitler no hubo espacios para libertades: el gobierno
controló todas las partes de la vida alemana. Hitler utilizó una
propaganda extensiva lavando los cerebros de la gente hasta convencerlos
de la validez de su teoría de crear una raza humana nórdica y perfecta:
los arios. Su objetivo final consistió en deshacerse por completo de
los judíos, gitanos, de raza de color, y de minusválidos. El plan se
denominó “Endlösung”, solución final.

Adolf Hitler bajo su mandato mando a millones de judios a campos de
concentracion donde fueron convertidos en jaones o botones en los
hornos; en total murioerin 6 millones de judios. Además, más de 80.000
masones fueron asesinados en los campos de concentración. Fueron a por
ellos mucho antes que a por los judíos, tal era el odio y el miedo que
el Führer tenía a los que pertenecían a esta sociedad secreta. Los
miembros de la Orden tenían incluso un distintivo especial dentro de los
campos, un triángulo rojo con el que se les diferenciaba de los judíos
–que llevaban la tristemente famosa estrella amarilla– o de los
homosexuales, a los que los nazis estigmatizaban con un triángulo rosa.
Los asesinatos indiscriminados de masones durante los primeros años del
régimen de Hitler dieron como resultado la práctica extinción de las
logias masónicas en Alemania. Hacia 1935 –aún lejos de la Noche de los
Cristales Rotos que a finales de 1938 marcaría el inicio del más
gigantesco pogromo de la historia–, la masonería había sido
prácticamente erradicada de Alemania. Los pocos miembros que
sobrevivieron tuvieron que pasar a la clandestinidad. Las logias fueron
saqueadas y sus bienes, expoliados y mostrados a la vista del público en
exhibiciones antimasónicas.

Aunque los Judíos eran el principal objetivo del odio Alemán, los Nazis
también persiguieron otros grupos que ellos identificaban como racial o
genéticamente "inferiores". La ideología racial Nazi era impulsada por
científicos que impulsaban "la crianza selectiva" (eugénicos) para
"mejorar" la raza humana. Las leyes aprobadas entre 1933 y 1935 estaban
enfocadas hacia la reducción del futuro número de "inferiores" genéticos
mediante la creación de programas de esterilización involuntaria: cerca
de 500 niños Afro-Germanos, (llamados "los bastardos de Rhineland",
fueron el resultado del encuentro entre mujeres alemanas y soldados
africanos de las colonias Francesas que estaban estacionados en 1920 en
Rhineland, una zona desmilitarizada que los Aliados establecieron
después de la Primera Guerra Mundial como un hueco entre Alemania y la
Europa Occidental), así como 350,000 individuos juzgados física o
mentalmente impedidos fueron objeto de procedimientos quirúrgicos o
radiactivos enfocados hacia la esterilización. Aquellos que apoyaban la
esterilización también argumentaban que los impedidos perjudicaban a las
comunidades debido al costo que suponía sus cuidados. Muchos de los
30,000 Gitanos Alemanes fueron también esterilizados y prohibidos, junto
con los Negros, de contraer matrimonio con Alemanes. Reflejando estos
prejuicios tradicionales, nuevas leyes combinaron estos prejuicios
tradicionales y el nuevo racismo Nazi que definía a los Judíos, por su
raza, como "criminales y antisociales". Y aesinaron a los lidres de
partidos opositores.
Entre 1942 y 1944, los Alemanes iniciaron la eliminación de los ghettos
en la Polonia ocupada y otros territorios, deportando a los residentes
de los ghettos hacia los "campos de exterminio", centros de exterminio
facilitados con equipos para el manejo del gas, localizados en Polonia.
Después de la reunión de los oficiales mayores del estado Alemán a
finales de enero de 1942, la decisión de implementar "la solución final a
la cuestión judía" se volvió una política formal de estado y los Judíos
de la Europa occidental también fueron enviados a los centros de
exterminio en el Este.
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